EL ARTE DE HABLAR EN PÚBLICO

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Recomendaciones para controlar los nervios y convertirte en un buen orador

Hablar frente a un público puede ser una de las tareas más difíciles para una persona que sufre de pánico escénico, pero todos alguna vez en la vida nos vemos en la necesidad de planificar una exposición académica o laboral.

En varias ocasiones me han hecho la pregunta: ¿No sientes nervios cuando hablas en la radio o presentas en público? Realmente la respuesta siempre es sí, porque todos tenemos miedo de equivocarnos y eso es lo que nos genera tensión. Sin embargo, la clave para disminuir los nervios es conocer la información que se expondrá y aprender a utilizar a nuestro favor la adrenalina que nos genera el estrés.   

Para hacer de tu experiencia como orador una tarea grata, te comparto algunas recomendaciones básicas que he puesto en práctica y me han facilitado mi exposición para que puedas aplicarlas la próxima vez que tengas una presentación en público.

  1. Ponte en los zapatos de tu público:

Es muy común que al momento de preparar una exposición pensemos únicamente en nosotros mismo, pero no debemos olvidar que la audiencia es lo primero. Por esta razón, debemos tomarnos el tiempo de identificar las necesidades de nuestros oyentes e investigar a qué tipo de audiencia le transmitiremos la información, porque es completamente diferente la argumentación que le tendríamos que dar a jóvenes universitarios que a gerentes financieros de grandes compañías. Para facilitar este proceso, te invito a resolver las siguientes preguntes:

  • ¿Quién es mi audiencia? ¿Cuál es su nivel académico, socioeconómico o ideología?
  • ¿Qué necesita aprender mi audiencia?
  • ¿Qué deseo transmitirles?
  • ¿Por qué es importante esta presentación? ¿En qué beneficiará a mi público?
  1. Prepárate para lo peor:

Este punto podría parecer extraño, pero el temor a lo desconocido es lo que suele ponernos nerviosos, así que cuando estés preparando tu presentación, piensa en las posibles preguntas que podrían surgir entre el público. Partir de las interrogantes, sobretodo las más difíciles, facilitará tu fluidez y te ayudará a realizar una mejor investigación para dominar el tema.  

  1. Vuelve simple lo complejo:

Las personas que conforman tu audiencia están recibiendo mucha información al mismo tiempo y es probable que el proceso de asimilación para seguir el hilo conductor sea lento. Es por esta razón que debes seleccionar palabras y términos que sean familiares a los oídos de tu audiencia. Por ejemplo, si tu público es profesional en medicina, seguramente entenderá cuando le hables de “Orthomyxoviridae”, de lo contrario, lo ideal sería especificar que estás hablando de un virus.    

  1. La clave es la información:

La mejor forma de calmar los nervios es tener seguridad de la información que estás presentando. El método de ensayo también te será útil porque practicar frente a una audiencia imaginaria o frente al espejo, te ayudará a descubrir los datos que aún no conoces, por lo que podrás estructurar de mejor manera tus ideas.

  1. Tip adicional:

Los científicos suelen estar de acuerdo en que la mente humana puede almacenar en la memoria de corto plazo entre 3 y 7 puntos, ya sean números o viñetas de un texto. Por ello, te recomiendo establecer un máximo de 7 títulos en las presentaciones con diapositivas.

Definitivamente la teoría siempre será más fácil que la práctica, pero recuerda que la raíz de una buena presentación está en la planificación. Además, nadie conoce mejor que tú la información que estás exponiendo, por lo que te recomiendo cerrar los ojos, respirar profundo, relajarte, confiar en ti y disfrutar el momento.    

 

Verónica Pineda

Consultora de Cuentas

Porter Novelli